Se usa como una piedra, si bien se trata en realidad de una resina.
Era considerado por los celtas el mejor antídoto contra el dolor, tanto físico como espiritual.
Muchas personas apuntan que el Ámbar puede absorber todas las negatividades presentes alrededor de la persona que lo usa, o en su interior, de modo que también absorbe depresiones, malos pensamientos, egoísmo, etc.
En los rituales para el bienestar económico, puede asociarse a otras piedras de color amarillo.